
Envuelto en el encantador escenario natural del Valle Argentina y rodeado de un silencio absoluto se encuentra Triora, un pueblo de montaña con una fuerza arcana y una atmósfera peculiar entre lo oscuro y lo romántico.
Conocido como el País de las Brujas o la Salem italiana, Triora es considerado un destino imprescindible para todos los amantes de magia, ocultismo, caza de brujas y todo lo relacionado. En realidad, no importa si sois estudiosos del tema, simplemente curiosos o miedosos que se sobresaltan con cada soplo de viento o cada crujido de puerta: este pueblecito en el extremo de la Liguria occidental os cautivará sin necesidad de pociones mágicas porque es, indiscutiblemente, uno de los pueblos más bonitos de Italia.
Se accede por una tortuosa carretera en pendiente y el centro tiene el aspecto típico del pueblo medieval atrincherado en una colina, con callecitas estrechas, callejones, arcos de piedra y pequeñas plazas. Lo que lo hace peculiar son las brujas y gatos negros que aparecen por todas partes, en forma de imágenes que adornan estatuas, puertas, balcones y postales o como nombres de tabernas y bed & breakfast.
Los souvenirs típicos de Triora son amuletos, piedras de la suerte, pociones mágicas que funcionan o no según cuánto creáis en ellas y un Filtro de Brujas que en cambio funciona con todos porque es un excelente licor artesanal de hierbas. A las brujas están dedicados también los eventos más importantes de la ciudad, la Strigora en agosto y Halloween a finales de octubre.
Pero si la imagen estereotipada del pueblo está vinculada a pasos poco iluminados, grietas y cuevas que serían localizaciones perfectas para películas de horror, caseríos donde aún parece sentirse los gritos de dolor de las mujeres acusadas de brujería, Triora es también rincones románticos, elegantes palacios, elaboradas puertas de pizarra, fuentes, iglesias imponentes, capillitas minúsculas escondidas en el bosque y vistas panorámicas sobre un magnifico paisaje natural.
Marchad sin temor alguno: Triora es un destino para todos. Un lugar con su propia armonía inexplicable hecha de claroscuros: devoción y sacrilegio, luces y sombras, documentos históricos que cuentan hechos atroces y referencias jocosas al mundo de las brujas a medida de niño. ¡Elegid vosotros el tipo de vacaciones que queréis hacer!
No se pueden presentar las atracciones turísticas de Triora sin hablar de la trágica vicisitud histórica acontecida entre 1587 y 1589 que marcó la historia e identidad del pueblo.
En aquellos años fueron acusadas de brujería algunas mujeres locales, expertas en hierbas tradicionales, comadronas y curanderas a las que los ciudadanos se dirigían para cuestiones de salud. Sometidas a un durísimo proceso, fueron encarceladas y torturadas para confesarse culpables e identificar a sus cómplices.
Las «brujas» eran consideradas las principales responsables de la terrible hambruna que había golpeado el pueblo, además eran acusadas de haberse entregado cuerpo y alma a Satán a cambio de poderes malignos y de haber practicado el canibalismo contra los niños del lugar.
Las acusadas eran todas mujeres de baja extracción social, pero los tormentosos avatares del proceso terminaron por involucrar también a exponentes de la nobleza. El proceso concluyó después de tres años con cinco sentencias de condena a muerte; la suerte no fue mejor para las mujeres que escaparon de la hoguera, cuyas vidas quedaron para siempre marcadas por este doloroso eapartamentodio.
El proceso no ha dejado en herencia a Triora solo lugares de fascinación siniestra convertidos en atracciones turísticas, sino también toda una serie de costumbres y creencias que sobreviven en la cotidianidad de los ciudadanos (incluida una ceremonia religiosa contra la invasión de orugas al límite de lo extraño), una cantidad sorprendente de reliquias e imágenes sagradas y un uso masivo de sacramentales como agua, sal, aceite, inciensos y velas benditas.
La mayoría de turistas que llegan a Triora están interesados únicamente en las atracciones vinculadas a las brujas, pero en el pequeño centro histórico y sus inmediaciones cercanas se concentran muchísimas cosas que ver y no todas están vinculadas al proceso de finales del Quinientos.
A recibir a los turistas en el pueblo de Triora está una madrina especial: una bruja, naturalmente. Se trata de una estatua de bronce que representa a una mujer con caldero y escoba de mimbre que ofrece una taza: basta un poco de imaginación para ver a una bruja que os ofrece una poción mágica.
La atracción más famosa de Triora es el Museo Etnográfico y de la Brujería, un museo de historia local muy particular, absolutamente imprescindible.
La visita a este museo es un viaje por las tradiciones campesinas del pueblo y por las creencias y hechos históricos que lo han hecho famoso. Recorriendo 15 salas distribuidas en tres plantas podréis vivir una montaña rusa de emociones, que pasan de una romántica nostalgia por una vida sencilla en contacto con la naturaleza a escalofríos de terror al revivir el período más oscuro en la historia de Triora.
El MES fue ideado como exposición temporal por el historiador local Padre Francesco Ferraironi y transformado en museo permanente en la elegante sede de Palazzo Stella gracias al empeño de ciudadanos enamorados de su territorio. El propósito, perfectamente conseguido, era el de presentar testimonios auténticos de vida pasada para preservar para siempre su memoria.
La parte de la visita más amada por los turistas comienza cuando se desciende a los sótanos: antaño sede de las cárceles ciudadanas, hoy albergan la sección del museo dedicada a la brujería.
Estos locales oscuros y vagamente inquietantes son la sede expositiva más indicada para albergar el relato del trágico proceso a las brujas acaecido en el Quinientos mediante documentos históricos auténticos y reconstrucciones de escenas de la vida cotidiana de las mujeres acusadas de brujería y de sus interrogatorios.
Dejada esta atmósfera de terror podéis recuperar luz y alegría de vivir en el jardín del museo, curioseando entre plantas y miniaturas del pueblo.
Otra atracción de escalofríos de Triora es la Cabotina, también conocida como Refugio de las Brujas. No es otra cosa que un viejo caserío de montaña de piedra, similar a una cueva: en sí mismo es bastante anónimo aunque genera un gran interés entre los turistas, atraídos por su encanto misterioso y en parte siniestro.
La creencia local quiere que aquí se reunieran las brujas implicadas en el histórico proceso. Visitando este lugar, a menudo envuelto en niebla, algunos visitantes se sienten electrizados al pensar que aquí fueron creadas pociones e hechizos mágicos, otros en cambio piensan en las torturas y persecuciones sufridas por las mujeres acusadas de brujería y sienten dolor.
Es ciertamente un sitio que ver por su atmósfera peculiar. Os bastará una mirada al esplendido contexto natural en que el caserío está insertado para tranquilizaros y olvidar toda inquietud.
Si habéis tenido bastante de terror y magia refugiaos en la atmósfera relajante de la Iglesia de campo de San Bernardino, una pequeña iglesia del Quattrocento sumergida en el verdor de una colina justo fuera del pueblo.
Es una deliciosa construcción de piedra dotada de un pórtico con arcos; en su interior custedia admirables frescos y otras preciosas obras de arte, pero los visitantes la aman sobre todo por su armoniosa fusión con la naturaleza.
La Colegiata de Triora es una iglesia majestuosa con fachada neoclásica, construida sobre una primitiva iglesia de tres naves en el centro histórico del pueblo.
El interior está enriquecido por numerosas obras de arte, incluyendo un cuadro de 1397 que representa el Bautismo de Cristo; están custodiadas en esta iglesia también la cruz negra y las dos estatuas que son portadas en procesión al monte de las Horcas el segundo domingo de Pascua, es decir un Cristo del Trecento y el grupo escultórico de la Virgen de la Misericordia realizado en 1841.
En la parte posterior del ábside de la colegiata ha sido realizada una gruta dedicada a la Virgen de Lourdes.
Queda muy poco de las antiguas fortificaciones erigidas para defensa del pueblo: eran cinco, hoy casi todas destruidas. Se pueden ver los restos de un antiguo castillo con fortín usado como cementerio desde la segunda mitad del Ochocientos y los restos del Fuerte de San Dalmazzo sobre el que hoy se alza una iglesia.
Aunque quede poco, las ruinas del castillo son sugerentes y consiguen dar idea de su antigua majestuosidad.
Triora es un pueblo de larga historia, no resumible en sus atracciones más famosas. El centro y las fracciones cercanas están llenas de palacios, iglesias, fuentes, monumentos y lugares particulares que recuerdan un eapartamentodio histórico o una curiosidad local.
La mejor manera de encontrar todos los puntos de interés de la ciudad es seguir uno de los tres recorridos ciudadanos ideados para dar a conocer la riqueza histórica, artística y etnográfica de este pueblo peculiar:
Quienes no vienen a Triora por las brujas vienen por la naturaleza: el pueblo se encuentra en el territorio del Parque de los Alpes Ligures, una zona protegida en la Liguria occidental estrechada entre la frontera francesa y el Piamonte meridional.
El parque comprende tres valles: el comprensorio del torrente Nervia, el Alto Valle Argentina (donde se encuentra Triora) y el Alto Valle Arroscia. Se puede pasar de un valle a otro mediante senderos, carreteras secundarias y caminos de tierra que ofrecen magníficas vistas panorámicas sobre bosques, montañas y a veces incluso el mar.
De los tres valles, el Alto Valle Argentina es el más salvaje: el terreno presenta empinados desniveles, los pueblos están atrincherados en crestas o espolones rocosos y la naturaleza reina incontestada.
Triora es una base ideal para explorar este parque maravilloso, aún alejado de los itinerarios turísticos más transitados. De aquí parten o pasan senderos de trekking y mtb, pero si os los parecen demasiado difíciles podéis admirar la belleza de la naturaleza desde la terraza de vuestro bed & breakfast.
Una vez llegados a Triora no os limitéis al centro histórico. Vale la pena ver también los pueblos cercanos, entre ellos Corte6, Andagna7 y Molinos de Triora8. Esta última fracción es conocida por el pan, que aún hoy es realizado en hornos comunes según una receta tradicional.
En el siguiente mapa puedes ver la ubicación de los principales lugares de interés de este artículo.
El nombre Triora deriva del latín «tria ora» que significa tres bocas. El escudo ciudadano representa el Cerbero, figura mitológica de tres cabezas, pero las tres bocas del nombre del pueblo podrían indicar los tres productos principales de la economía local (trigo, castaña, vid) o los tres ríos que confluyen en el valle sobre el que se alza Triora.
Si queréis apreciar plenamente el encanto misterioso de este pueblo peculiar os aconsejamos encarecidamente dormir en Triora al menos una noche.
Los alojamientos en el centro de Triora son deliciosos bed & breakfast, apartamentos y casas de vacaciones con nombres evocadores, casi todos vinculados a brujas y magia. A menudo están instalados en históricas casas de piedra y presentan detalles con encanto como portales de pizarra, muebles de época, vigas vistas; algunos tienen también espléndidas terrazas panorámicas.
No hay en cambio hoteles en Triora, pero podéis encontrar un par desplazándoos unos pocos kilómetros en los pueblos cercanos. Tened presente que los pueblos no están bien conectados por transporte público así que necesitaréis el coche para visitar el centro de Triora.
Triora es un pueblo pequeño, por lo que no hay zonas recomendadas dónde alojarse porque todos los alojamientos están a poca distancia unos de otros. Hay propuestas para todos los presupuestos pero la elección no es muy amplia así que se aconseja reservar con bastante anticipación, sobre todo si viajáis en verano o en la época de Halloween.
Llegar a Triora en coche es bastante sencillo: basta con tomar la autopista A10 Génova-Ventimiglia, salir en Arma di Taggia, seguir inicialmente hacia Taggia y luego en el desvío tomar la carretera hacia Triora. De Taggia a Triora hay aproximadamente 30 km, pero calculad al menos 40 minutos para llegar porque la carretera es una sucesión de curvas.
Llegar a Triora en transporte público es complicado porque requiere al menos un cambio: hay que tomar un tren hacia Arma di Taggia o Sanremo y de allí un autobús local. Las frecuencias son poco abundantes así que es bueno informarse sobre los horarios antes de partir.
Triora es un municipio de la provincia de Imperia situado en el Alta Valle Argentina (Liguria occidental), a aproximadamente 60 km de la capital provincial y 40 km de Sanremo; Génova se encuentra a más de 170 km de distancia.